Hay noticias que son el resultado de décadas de caminar, de insistir, de golpear puertas cuando nadie quería abrirlas. El reconocimiento otorgado a Alicia Lira con el Premio Nacional de Derechos Humanos 2026 es una de ellas.

Más que un galardón, es el abrazo de un país -todavía en construcción de su Memoria- a una mujer que hizo de la verdad, la justicia y la dignidad una forma de vivir.

 Durante más de cuarenta años, Alicia Lira ha estado donde el dolor se transformó en organización. Ha acompañado a madres, padres, hijas e hijos que nunca dejaron de buscar a sus seres queridos; ha enfrentado la impunidad cuando parecía inamovible y ha recordado, una y otra vez, que los derechos humanos no son una consigna del pasado, sino una responsabilidad permanente de la democracia.

Su historia comenzó a marcarse para siempre cuando su compañero, Felipe Rivera Gajardo, fue ejecutado por agentes de la dictadura en 1986. Desde entonces, convirtió la pérdida en una fuerza colectiva que ha sostenido la labor de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y de innumerables organizaciones de Memoria en Chile.

LA MEMORIA

Quienes conocemos el Sitio de Memoria Campo de Prisioneros y Prisioneras Políticas Tres y Cuatro Álamos sabemos que esa perseverancia tiene un rostro conocido. Alicia Lira ha caminado por estos espacios, ha acompañado con su presencia actos de conmemoración, encuentros de sobrevivientes y actividades abiertas a la comunidad.

Como tantas otras defensoras y defensores de los derechos humanos, comprende que estos muros no fueron levantados para encerrar únicamente a personas. Aquí también se intentó encarcelar la esperanza. Y, sin embargo, la Memoria encontró la forma de sobrevivir.

Por eso este premio también dialoga con Tres y Cuatro Álamos. Porque cada recorrido guiado, cada estudiante que cruza nuestro portón, cada conversación que nace entre generaciones distintas, continúa la misma tarea que Alicia Lira ha impulsado durante toda una vida: impedir que el olvido gane terreno.

CONTRA EL SILENCIO

Los Sitios de Memoria existen porque hubo mujeres y hombres que se negaron a aceptar el silencio como destino. Alicia Lira pertenece a esa generación que sostuvo la Memoria cuando era incómodo hacerlo, cuando exigir justicia significaba enfrentar amenazas, indiferencia e incluso la soledad. Gracias a esa persistencia, hoy Chile cuenta con lugares donde la historia puede contarse de frente y donde las nuevas generaciones pueden comprender el valor irrenunciable de la democracia y los derechos humanos.

El Premio Nacional de Derechos Humanos 2026 reconoce a Alicia Lira. Pero también ilumina una historia colectiva. La de quienes nunca dejaron de buscar, nunca dejaron de denunciar y nunca dejaron de creer que la Memoria es una forma de justicia.

Desde el Sitio de Memoria Campo de Prisioneros y Prisioneras Políticas Tres y Cuatro Álamos saludamos con profunda alegría este merecido reconocimiento. Porque cuando una mujer como Alicia Lira es distinguida, también se reconoce el esfuerzo silencioso de miles de familiares, sobrevivientes y organizaciones que, durante décadas, han demostrado que la memoria no es una mirada al pasado. Es una manera de cuidar el futuro.