
Por el derecho al trabajo, por la dignidad y el respeto. Para que lo conquistado no retroceda ni se diluya en promesas vacías. Por quienes levantan este país cada mañana, con esfuerzo silencioso y persistente. En ese pulso común, la Corporación 3 y 4 Álamos se hizo presente en la marcha del Día Internacional de las y los Trabajadores.

Fue también una ocasión para reafirmar un compromiso que no admite pausa: la defensa de los Derechos Humanos y de la Memoria. En las calles, distintas generaciones compartieron una misma convicción: exigir respeto como base irrenunciable de la vida en común.

La marcha reunió a cientos de personas conscientes de un tiempo incierto, marcado por transformaciones sociales y políticas que interpelan. En ese contexto, se hace evidente la fragilidad de un sistema que aún no logra garantizar, de manera clara y efectiva, los derechos de quienes sostienen el trabajo cotidiano del país.


Esa demanda no es nueva. Es la misma que, en otro tiempo, impulsó a cientos de hombres y mujeres a alzar la voz por una sociedad más justa. Muchos de ellos fueron perseguidos, secuestrados, torturados y hechos desaparecer durante la dictadura civil-militar. Su memoria permanece como un llamado urgente a no ceder.

Por eso marchar importa. Por eso la presencia activa de la Corporación 3 y 4 Álamos. Por coherencia y por una convicción profunda: la defensa de los Derechos Humanos, especialmente de quienes enfrentan mayor vulnerabilidad.

La marcha continúa. En las calles y en los gestos cotidianos. En cada espacio donde se ejerce responsabilidad social. Porque un Sitio de Memoria no sólo resguarda el pasado: se construye en el presente y se proyecta como resguardo ético de la dignidad humana.

Por convicción. Por humanidad.
Por Chile. Siempre.
