Columna de opinión, por Patricia Herrera
El libro “ Aferrada a mi balsa”, de la Editorial Ceibo, año 2025, escrito por la periodista Gladys Díaz, dirigente del MIR en los años 70, está dedicado a las mujeres que sufrieron prisión y tortura, y especialmente a las detenidas desparecidas. El libro de Gladys Díaz ha sido uno de los relatos más difíciles que he leído en los últimos tiempos y se trata de sus recuerdos de la prisión y tortura que vivió en la Villa Grimaldi, llamado Cuartel Terranova en la jerga militar de esos tiempos.
La Villa Grimaldi es uno de los centros de exterminio donde la crueldad humana, el desprecio por la vida, se hizo sentir de una manera especial. Luego la trasladaron al Campo de Concentración de 3 y 4 Álamos.
¿Cómo sobrevivió?, a la misma Gladys no le queda claro, tal vez la presión internacional que se ejercía por su situación… pero su pareja no sobrevivió. Juan Carlos Perelman es actualmente uno de los detenidos desaparecidos. Lo que más me llama la atención de este libro no son las atrocidades, sino el tremendo sentido de lo humano, de los amplios límites del cuerpo, la mente y el corazón, así como el rol que juega la solidaridad, el amor en sus diferentes aspectos, y por sobre todo, la fuerza de las convicciones filosóficas y políticas de Gladys.
Sabíamos de ti, que luego te trajeron a la torre de 3 y 4 Alamos y que, a pesar de estar en la pura piel y huesos, tu fuerza se irradiaba. Gladys se aferró a su balsa en medio de la tempestad del mar, mar que siempre estuvo presente en todos sus momentos, en sus recuerdos. Y hoy, que navegamos en aguas turbias, sucias, llenas de mentiras, con recortes, descontinuidades, turbulencias, rebajas del 15 %, pero “sin que nada afecte los beneficios sociales”, ¿cuál será nuestra balsa?, ¿a qué nos aferraremos?
Una balsa es frágil, liviana, con peligro de volcarse entre las olas, pero su misma fragilidad le permite subir y bajar en el oleaje, acomodarse, no hundirse y seguir flotando. Esta balsa puede ser la familia, la pareja, los hijos/as, el trabajo, los grupos en los cuales participamos, en el ámbito personal. ¿Y en el social?
Nuestra reflexión es que la organización de la sociedad civil, en todos sus ámbitos, los partidos políticos debemos aferrarnos a la balsa de la unidad y el trabajo conjunto. No podemos permitir que los derechos conquistados retrocedan. No nos hundiremos en su mar, que por cierto, ¡no es suyo!