Vinieron desde lejos. También de cerca y sobre todo desde el corazón. Repartiendo ánimo de todas las edades y con el alegre propósito de apoyar la jornada de trabajos voluntarios del Sitio de Memoria Campo de Prisioneros y Prisioneras Políticas Tres y Cuatro Álamos.

Vinieron de la red de voluntarios del Club Social y Deportivo de Colo Colo, también de la Compañía de Teatro Perro Viejo, de barrios cercanos, de sensibilidades cercanas como las antiguas colonias urbanas y también –como siempre y por compromiso de vida- vinieron socios y socias a sumar respeto y experiencia.

Vinieron a aclarar la Memoria, a pintar de blanco paredes oscuras, abrieron ventanas, limpiaron jardines, dejaron que el aire entrara por uno de los pabellones entregados a la Corporación 3 y 4 Álamos.

Vinieron a reparar un patrimonio nacional.

Lo hicieron con cariño y trabajando unidos, desempolvando historias y refrescando con agua las paredes de una construcción que comenzó como lugar de formación de la congregación de sacerdotes Oblatos, luego pasó a recinto para niños en situación vulnerable, más tarde a campo de concentración de prisioneros y prisioneras políticas de la dictadura civil militar, luego a centro de reclusión del Sename y hoy se yergue como Sitio de Memoria.

Una larga historia que debe estar a buen resguardo, para no perderse en lo breve del relato y que la historia perdure en el tiempo. Refrescándola de vez en cuando, limpiando sus paredes, sumando buenas energías, para no perder de vista lo importante: la Memoria se cuida como también los lugares y personas que la habitaron.