Por Pablo Ruiz Espinoza*

A comienzos de julio de este año tuve la oportunidad de visitar el Museo de las Memorias «Dictadura y Derechos Humanos», ubicado en la ciudad de Asunción, Paraguay, que dirige María Stella Cáceres, compañera de Martín Almada, descubridores de los Archivos del Terror.

Martin Almada, abogado, ex prisionero político de la dictadura paraguaya, Premio Nobel Alternativo, fue un destacado defensor de los derechos humanos de nuestro continente y gracias a su trabajo persistente, por la verdad y la justicia, en conjunto con María Stella, lograron dar con los Archivos del Terror, en la ciudad de Lambaré, el 22 de diciembre de 1992, junto al juez José Agustín Fernández.

Los Archivos del Terror son la prueba documental que comprueba la existencia de la coordinación de los aparatos represivos del Cono Sur agrupados en la Operación Cóndor, los que no sólo intercambiaban información de los “subversivos”, sino que también prisioneros, de un país a otro, e interrogadores que viajaban a torturar a un nacional detenido en otro país.

Todo esto con la complicidad de los EE.UU, que estaba al tanto de los movimientos que realizaban las dictaduras, ya que les facilitaba los equipos de comunicación ubicados en sus bases militares del Canal de Panamá, donde también existió, por muchos años, la Escuela de las Américas, que dio entrenamiento contrainsurgente a las tropas latinoamericanas inoculando, en este lugar, la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Martin Almada visitó muchas veces Chile y también el Sitio de Memoria de 3 y 4 Álamos. En una ocasión, también junto al argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz. Juntos recorrieron las dependencias de 3 y 4 Álamos.

Siempre apoyó la reivindicación de que este lugar debe ser un espacio de Memoria, un espacio de conciencia, para que nunca más vuelva el terrorismo de Estado a Chile, como a ningún país de América Latina.

El  21 de enero de 2017, Martin Almada recibió, por parte de la Corporación de 3 y Álamos, la Medalla al Honor en la Lucha por la Defensa de los Derechos Humanos. En esa ocasión se tomó el escenario y él mismo entregó reconocimientos a otros defensores de derechos humanos chilenos.

En un correo dirigido a Carlos González, dijo que se sentía honrado por esta distinción y agregó en asunto: “Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el sol, la luna y la verdad” una frase de Buda.

En mi viaje a Paraguay, donde fui a un encuentro contra el gasto militar y por la desmilitarización de América Latina, en la visita al Museo de las Memorias «Dictadura y Derechos Humanos», también había fotos que recordaban la dictadura chilena y brasileña.

Después fuimos a la casa donde vivió Martin Almada y, para sorpresa mía, encontré en un lugar destacado de su oficina la distinción que el año 2017 le entregó la Corporación de 3 y 4 Álamos. Siempre nos tuvo en su memoria, en su corazón.

* Es socio de la Corporación de 3 y 4 Álamos, periodista y coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile.