3 y 4 Álamos ex centro de detención, torturas y extermino de la dictadura militar.
3 y 4 Álamos fue el centro de detención, tortura y exterminio más grande que
utilizó la dictadura militar de Augusto Pinochet. Por ahí se estima que pasaron más
de 6000 presos políticos y muchos de ellos fueron vistos por última vez en ese
lugar. Funcionó como tal entre los años 1974 y 1977, por ahí pasaron muchos de los
ex ministros de la Unidad Popular, también Ángela Jeria madre de Michelle Bachelet
y el abogado Hernán Montealegre. Funcionaba como un centro de detención legal de la
dictadura, pero eso no era así, allí hubo muchos presos clandestinamente.
El Centro era administrado por la DINA y por Carabineros, el director del centro
era el coronel de carabineros Conrado Pacheco Cárdenas, quien tenía especial
predilección por hostigar psicológicamente a las prisioneras, dejándolas sin
visitas, incomunicaciones en celdas de aislamiento, vejándolas verbalmente, y lo
más probable es que también sea egresado de la Escuela de las Américas.
Tres y Cuatro Álamos es hoy es un centro de detención de menores y está administrado
por SENAME (Servicio Nacional de menores) y Gendarmería.
La Corporación 3 y 4 Álamos que se reúne todas las semanas en la Casa de Derechos
Humanos de San Joaquín y tiene como objetivo central la recuperación total del
lugar y desde lo que queda construir un sitio de memoria, tal cual como lo es hoy en
día José Domingo Cañas y Villa Grimaldi. La Corporación está compuesta por un grupo
de ex presos políticos del lugar y organizaciones sociales de la comuna de San
Joaquín.
3 y 4 álamos se ubica en la calle Canadá 5359 en dicha comuna, cerca del metro
Pedreros
¿Que quiénes somos?, simple respuesta… Somos la simpleza del viento, lo cristalino
de nuestras vertientes, la caricia cálida del calor de las llamas del fuego
encendido en una tarde de otoño, somos en fin, las semillas que la tierra protege y
hace germinar.
Nuestro origen se entrelaza con muchas culturas que, si nos embarcamos en un viaje
retrospectivo, nos posaremos en la amalgama de culturas diferentes que nos conduce,
finalmente, a la base principal, al tronco de nuestras raíces e idiosincrasia, nos
traslada a ese pueblo de araucarias “de los australes montes, torre de Chile, punta
del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia”, como dijo
nuestro poeta insigne Pablo Neruda.
Desde allí, desde ese inicio nos fuimos encaramando por sus profusas ramificaciones
hasta vernos encumbrados en la esperanza que nos permitieran nuestras alas porque
queríamos y así lo hicimos, quisimos volar aún más allá del horizonte trazado con la
imaginación. Quisimos volar para construir sueños transformadores de la realidad
explotadora, realidad que nos trajo la pincelada multicolor para trazar la figura en
los muros de las ciudades, la leche a todos los niños del país , los cuadernos
caminando de la mano de los estudiantes, las micros se llenaron de historias, con
los millones de mini libros editados para el pueblo, las fabricas, las fabricas
produjeron la dignidad que nos hizo levantar la cabeza y este pueblo erguido y
enlazado entre sí coreó una canción por una unidad popular.
Somos el pueblo que confió en quienes debían protegernos pero nos traicionaron y esa
inocencia no nos dejó ver el águila que nos sobrevolaba, águila de afiladas garras,
águila del norte del continente, águila cruel y asesina. El sueño se truncó y el
gemido de la araucaria se expandió por todos los confines de la tierra, por sus
ríos, sus montes y cordilleras, por sus carreteras, por las pampas del mundo, por
los inmensos mares que nos circundan, por las heladas nieves de los casquetes
glaciares, por bosques y praderas, por quebradas y estepas, por las ciudades del
mundo y llegó al corazón de los pueblos libres.
Somos a los que quisieron castigar,
Somos a los que quisieron doblegar,
Somos el pueblo que quisieron aniquilar,
Somos a los que quisieron eliminar,
Sin embargo, somos los que seguimos siendo,
Los que seguimos luchando,
Los que estamos denunciando,
Porque no pudieron desaparecernos.
Podrán acallar una voz pero no eliminar la conciencia de los más.
Nuestras heridas sanaron cuando fueron cubiertas por el polvo que desprendió el
viento venido del norte y del sur, se encendió el fuego para contraatacar el fuego
que chamuscó las alas del águila y la hizo retroceder, llovió mucho sobre nuestra
tierra y la masividad de esas aguas hicieron nuevamente, brotar las semillas que
cobijaba la tierra en sus fértiles entrañas y así resurgió el color de la alegría de
un joven mimetizado con su guitarra trovando canciones de pueblo que las coreaba
acompasadamente.
Por ello henos aquí con la frente en alto, el corazón ardiente y el puño alzado para
denunciar la barbarie cometida contra el pueblo prometiéndonos un nunca mas y con
toda la fuerza de nuestras voces dar a conocer los nombres de los anormales,
asesinos, torturadores, instigadores, financistas, voceros y ayudistas que sembraron
el terror en las poblaciones de todo Chile.
Porque tenemos pasado hoy somos, por las calles de Chile, muchos mas como los mismos
de ayer.